Estoy pensando en un numero, del 1 al 10, traten de adivinar cual es...
Antes de comenzar con la tonterita, me puse a leer otros blogs, a la random gracias a este botoncito

, y me percate que este debe ser uno de los mas fomes (aunque no el mas, pues habian muchos otros más malitos), por lo que estoy decidido a enriquecerlo... espera cualquier cosa.
El titulo de este comentario, hace alusión a una patología que me he enfrentado durante muchos años, y que al parecer, llegará a su fin dentro de poco, gracias al tratamiento que estoy siguiendo.
Se trata de las famosas uñas encarnadas, que me han torturado durante un buen tiempo, pero el dolor que sentía al parecer me enseñó muchas cosas. Algún dia las compartiré con ustedes.
La cosa era asi, el solo hecho de caminar me causaba dolor, como si estuviera pisando vidrios rotos con los pulgares; para que hablar de correr, si se me escapaba la micro... bailar, saltar, ninguna de esas expresiones fisicas de alegría.
No crean que no hacia nada al respecto, me sometí a dos operaciones (
onicotomías, lo que quiere decir que me sacaban las uñas por completo, con anestesia local, así podia ver la masacre), las cuales no dolian mucho, hasta que se acababa el efecto anestesico (el dolor no se lo doy a nadie); visitas al podologo y demases. Pero solo fue todo paliativo, y yo fui inconstante, por lo que el problema continuaba.
Ahora estoy visitando a un podologo regularmente (y gastandome el poco dinero que tengo), y hoy en dia me encuentro mucho mejor, y todo gracias a la decision de querer mejorar.
La podologa, quien es casi como mi terapeuta, me decia (mas que nada para subirme el animo) que yo era muy valiente por haber tolerado tanto dolor, pero yo creo que al contrario, toleré ese dolor por cobarde, por que sabia que el tratamiento iba a ser doloroso (no sabia que fuera tan doloroso), y no queria enfrentarlo...
A lo que quiero llegar con esto es que, no dejes de hacer cosas solo por tener miedo... sobre todo si tienen que ver con su salud, sada duele mas que estar impedido por negligencia propia.
adios!... ah, y el numero era el 4. ¿adivinaste?